Felicidad y Bienestar

La Felicidad

  

La felicidad ¿Desde cuándo dejo de existir de una manera personal y empezó a ser interferida por los medios, y cómo es posible que aun no nos demos cuenta?  ¿Cuál es el engaño de los medios de comunicación y porque lo hacen? ¿Que nos están vendiendo por felicidad? ¿Ya caí en el juego?

Preguntas que me surgían en el ejercicio de analizar propagandas y anuncios publicitarios para este escrito y de antes, cuando me sentí interesada en ponerle sentido a aquellas pausas de publicidad que invadían mí tiempo de ocio donde quiera que estuviera y fuera lo que estuviera haciendo. Las consideraba y las sigo pensado tan atrevidas que aun cuando me encuentro en cuestiones que no tienen nada que ver con el entretenimiento, se siguen entrometiendo para ponerme en la cabeza el estereotipo de felicidad que hemos aceptado con el paso del tiempo y el avanzar de la sociedad.

Para entrar en lo que es nuestro tema, la felicidad, es aquello que todos buscan o procuran pero a la que en cierta medida no es  tan fácil llegar; y es por esta misma razón, que cuando se consigue resulta tan satisfactoria, ya que se ha tenido que luchar para lograrla y como es escaza se valora más. El bienestar por su lado es aquello que trae como consecuencia la felicidad, si a su parecer se encuentra con bienestar, pues muy probablemente usted se siente feliz. Es pues aquella condición en donde se vive bien y a gusto con lo que se tiene.

¿Pero que tanto han transformado los medios estos conceptos en nuestras vidas?

En esta sociedad consumista que sumerge a la gente con la que se desenvuelven en el narcisismo, los medios de comunicación tienen un papel importante, ya que estos a través de la publicidad alimentan la necesidad de consumir introduciendo en nosotros una idea de felicidad y bienestar falsa, que hemos creído con el tiempo que llevamos siendo insensibles a lo que verdaderamente importa, para encerrarnos en la falsa realidad que los mismos medios no han “pintado” donde cada quien se concentra en sí mismo, en su vanidad y en conseguir aquello que te lleva a la felicidad.  

Corroborado lo dicho en nuestro texto guía, leía: “El narcisismo ha abolido lo trágico y aparece como una forma inmediata de apatía hecha sensibilización epidérmica al mundo a la vez que de profunda indiferencia hacia él”

¿Y con qué objetivo es que los medios de comunicación persisten en decirnos que es lo mejor para nosotros a través de la publicidad?

Pues es muy sencillo de responder, siendo los medios la carta clave del consumismo para que la gente sucumba a sus pies, este lo utiliza para bombardear publicidad que como ya dijimos nos crea el panorama de lo que realmente necesitamos para ser felices y así corramos a consumir, para poder sentirnos “bien” y “contentos”. El juego se agudiza más cuando constantemente la publicidad te cambia el panorama y te muestra la nueva tendencia, que deja muy atrás a la anterior y que verdaderamente te hará “ser feliz”. Todo esto con el fin de que deseches aquello en lo cual ya “invertiste” y vayas en busca lo nuevo, para que el ejercicio de consumir sea constante y efectivo para aquellos que lo manipulan.

Muy peculiarmente quienes manejan parte de nuestra economía también manejan los medios de comunicación, y moviendo su poder económico logran sacar provecho de toda la trama que hay detrás de esta publicidad engañosa, que pretende vender algo que no es verdaderamente capaz de dar. 

Seguramente hasta este punto alguno de los lectores se preguntara si entonces los medios de comunicación son malos por ser los patrocinadores principales (ya que no son los únicos) de esta treta. Pues en mi opinión personal no son malos, en si ellos son útiles, para poder conocer noticias, entretenerse, compartir opiniones, enriquecerse culturalmente, etc. El verdadero problema de los medios radica en que estos pierdan su objetividad, no presenten la realidad como es y lleven a la gente a seguir el juego del consumismo. Igualmente no quiere decir que la publicidad sea mala, pues esta es necesaria para que se puedan mostrar las diferentes ofertas en el mercado, lo que no está bien es “vender felicidad” a través de las imágenes que anuncia los productos, llevando a las personas a cree que su felicidad depende de las cosas materiales y colocándolos en un circulo egoísta.

Lo paradójico de todo este asunto, es que los medios de comunicación no son nada sin público, pues si no hay quien los vea o los escuche, son inútiles y trabajan en vano; y aun así ese mismo publico que los mantiene vivos, que los reconoce, que les retribuye, es el mismo público al que los mismo medios perjudican, llevándolos a la angustia de conseguir algo que seguramente esté fuera de sus posibilidades para que puedan ser “felices” porque así se benefician aquellos que ya están más que beneficiados, los grandes que están detrás de todo el juego. Y es paradójico porque nosotros mismo, el público, podríamos terminar con todo esto; pero es que la idea de que la felicidad consiste en el mucho tener y el mucho consumir ya se ha más que arraigado a nuestra sociedad.

Es por todo esto que cuando las personas “deben” consumir más para poder ser “felices”, como en el mes de Diciembre, es que se ven más tasas de suicidios y robos. Ya que la sociedad entra en una angustia, ellos deben consumir en fechas como el “día de la madre y del padre” o el “día del amor y la amistad”, pues es lo que necesitan para alcanzar su bienestar y el de los que los rodean; tanta es la presión que esta trama causa que lleva a la gente que no tiene los suficientes medios económicos para cubrir esta demanda a la muerte, a tener que quitarle a otro o sencillamente a perder su paz.

En conclusión la felicidad no debería depender de los que tengamos, de la moda, las tendencias y de las exigencias que los medios de comunicación nos plantea. La felicidad debería estar construida en mi verdadero bienestar y en un equilibrio de este con el de los demás, debería ser algo personal, algo impenetrable por otros.

Los medios no deberían perjudicar a su público,  deberían ser consientes de lo importante que son para ellos aquellas personas que los atienden, deberían saber que también son víctimas de su engaño, pues seguramente aquellos grandes que no pueden parar de crecer, terminaran vendiendo su alma a un vicio que consumió su vida y no los dejo disfrutar nada de lo que “trabajaron”, pudiendo concluir que el pretender someter a los más débiles no les sirve de nada, pues ¿quiénes después de muertos podrán disfrutar las riquezas que amontonaron en este mundo?

Probablemente también todos hemos caído en la trampa, pero no veremos la realidad clara hasta el día que dejemos de conformarnos con el pan y el circo que le han dado al pueblo.

Published in: on abril 10, 2010 at 3:21 am  Dejar un comentario  
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