Conflicto Armado y Religioso

Un Capricho Erróneo

 

En este ensayo me propongo explicar de forma crítica y argumentativa el conflicto armado y religioso suscitado por lo ideales nazis en la Segunda Guerra Mundial, además contar como ocurrieron los hechos y juzgarlos desde mi punto de vista.

Todo comienza con aquella mente que algunos llaman maestra y otros siniestra, pero que a la verdad sería mejor llamada traviesa: Adolfo Hitler, el político, orador  austriaco que se pensó superior pero que no sabía que hacia el ridículo frente al superior. Aquel personaje es quien inventa el nacionalsocialismo que no es más que  una ideología política pangermanista, fascista y antisemita que proclama a la raza blanca “aria” como superior. La cual toma acogida en Alemania y llega astutamente al poder gracias a su creador, Hitler, y al aporte de su propaganda y oratoria que aprovechaba para subir los ánimos del pueblo prometiendo mejoras a un país que quedo derrotado tras la Primera Guerra Mundial.

El panorama de Alemania no pintaba nada mal, para aquellos verdaderos arios era la mejor tajada; los terriblemente perjudicados fueron los judíos, por el carácter antisemita del movimiento, los homosexuales, los gitanos y los testigos de Jehová  por prejuicios de tipo religiosos, raciales, culturales y étnicos del régimen. Así entonces se empezó a envenenar al pueblo alemán contra estos grupos de personas, especialmente contra los judíos y aunque hay que aclarar que muchos alemanes de verdad estuvieron en desacuerdo con esto, la mayoría de arios querían conservar su raza y consideraban correcto pensar a los judíos como enemigos.

Y comenzó la masacre y las pilas de huesos cubiertos con una delgada capa de cuero judío, e inicio el festín y comenzó la más sagrada misión nazi: purificar y conservar su raza.

En Alemania a los soldados nazis para eso se le entreno: para matar, les inculcaron el odio y  el ideal; aquellos hombres estaban tan ciegos que no fueron capaces de ver que mataban a personas como ellos, a familias como las suyas y niños y mujeres como los propios. El odio les había trastornado los sentidos pues no fueron capaces de sentir el dolor, oler su tragedia, saborear su amargura, oír sus gemidos y ver que la raza pura hacia siglos se había perdido.

Se desplego pues lo que conocemos como el holocausto, como lo muestran en las películas o tal vez peor. Con campos de concentración, de exterminio, ghettos, cámaras de gas, trabajos forzados, malos tratos, discriminación, racismo y muerte.

Entonces lo que empezó con una ideología se volvió un conflicto religioso debido a que dicha postura antisemita se va en contra de la cultura y religión judía lo cual se manifestó en el odio y la discriminación; pero en el momento que se tomo la “solución final” para poder conservar la raza, se involucraron las armas y la violencia llegando pronto la guerra y comenzando el conflicto armado, en contra de judíos inocentes; culpable de haber nacido  dentro de una cultura y perteneciendo a un grupo aleatorio que ni oportunidad tuvieron de escoger.

Y fue el holocausto el nombre que encerró ambos conflictos.

El conflicto religioso por su lado empezó por los prejuicios y por lo arraigado del antisemitismo en la ideología política de Hitler. Para aclarar de una vez, el antisemitismo es la hostilidad abierta hacia los judíos y todos los aspectos que sean propios de ellos; como lo es la religión, cultura, raza, etnia, etc. Y esto se da precisamente por la necesidad de purificar la raza. Y es que los judíos habían migrado ha muchos lugares, siendo  uno  de esos  Alemania y sus alrededores, estableciéndose en aquellos sitios por un buen tiempo y poniendo en “peligro” la pureza de la raza aria.

Pues bien la fase para que hubo intermedia entre ambos conflictos, fue la de progresivamente ir apartando y discriminando a los judíos, comunistas, gitanos, homosexuales y todos aquellos que dañaran la raza y corrompieran la sociedad germana. Así que primero los dejaban desempleados, les exigían cargar identificación, les prohibían el ingreso a ciertos lugares y cada vez las leyes iban más en contra de ellos. Hasta el momento  de la persecución, todo fue sistemáticamente organizado para que la “solución final” fuera un éxito.

Y es en ese instante donde se acude a las armas como única solución capaz de resolver el problema de la impureza racial. Comenzando el despliegue de creatividad, inventaron cualquier cantidad de formas para torturar entre ellas un complejo como lo fue Auschwitz, especialmente para matar y atormentar judíos, destinaron cantidad de lugares para encerrarlos y crearon cámaras de gas, construyeron ghettos, asignaron trabajos pesados  e incluso decidieron utilizar a varios reclusos para hacer sus pruebas médicas en ellos, sometiéndolos a diferentes experimentos hasta la muerte. Dando paso entonces al conflicto armado que tanto se conoce por películas y fotos desgarradoras que muestran la indolencia y crueldad de un país soberbio y orgulloso.

Pero todo esto era de esperar si se detalla el pensamiento del mismo Hitler hacia el pueblo judío. El cual claramente era que los aquellos constituían la causa de todos los males de Alemania y que no era más que el enemigo interno que desgarraba y debilitada al país desde su posición. Además ¿Qué excusa abría mejor para distraer la opinión de la gente en los problemas administrativos y sociales que había?

Así que este odio y este genocidio eran estrictamente necesarios para mantener  el régimen político a flote, aprovechando la limpieza racial como distractor perfecto de los problemas internos y como amenaza segura en contra de los otros países que quisieran entrometer las narices.

Pero afortunadamente aquellos otros países intervinieron, las circunstancias todas se dieron para parar el genocidio, pues de no haber sido así probablemente no habría los suficientes testimonios  judíos sobre el holocausto y la tragedia ocasionada por los nazis.

El holocausto es un hecho que no se puede negar, que desgarradoramente tocó alguna vez nuestras almas y que logra hacernos sentir impotencia por todos aquellos que murieron injustamente por un caprichoso. Y aunque tal vez a primera vez no entendimos que detrás de todo  aquella violencia solo había odio e intereses erróneos; hoy reconocemos que el orgullo del ser humano  puede más que un pueblo, puede más que una cultura puede más que otro ser humano.

Estos conflictos expuestos son la prueba necesaria para mostrar como el hombre se destruye así mismo sin compasión alguna y sin motivo alguno, solo por capricho, por un capricho erróneo.

Published in: on abril 10, 2010 at 3:24 am  Dejar un comentario  
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